Se Registran 4,012 casos de tuberculosis en 2018 en República Dominicana

Santo Domingo.-Luego de 137 años de haberse encontrado la vacuna para curar la tuberculosis, todavía la enfermedad, considerada una plaga desde tiempos inmemoriales, continúa contaminando millones de personas en el mundo, según los reportes de la Organización Mundial de la Salud.

Fue el 24 de marzo de 1882 cuando el bacteriólogo alemán Robert Koch presentó un estudio demostrando que había descubierto un bacilo que controlaba la tuberculosis, lo que ocasionó un cambio radical en la historia de una de las más virulentas infecciones humanas y ocasionó un cambio en las investigaciones para controlar la enfermedad.

Ocho años después, en el 1890, Koch presentó su informe durante el Décimo congreso en Berlín, confirmando que había encontrado un remedio para detener por completo la enfermedad, sin ocasionar daños algunos a otros órganos de los pacientes, lo que despertó una tempestad de entusiasmo entre los asistentes.

República Dominicana hoy no es la excepción, debido a que la tuberculosis se mantiene como un problema de salud para el país con un registro de 4,012 casos en 2018, de los cuales el 25 % está ligado a personas que viven con VIH, 7 % en personas privados de libertad y un 8 % en migrantes haitianos.

Asimismo, el 3 % se produjo en menores de 15 años, un 2% en trabajadores de la salud y 183 casos son drogoresistentes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS/OPS) reportó 10 millones de casos nuevos de tuberculosis y 1.6 millones de muertes en todo el mundo.

Cuando Koch presentó su estudio en 1882, la tuberculosis era una enfermedad muy extendida en todos los países de Europa, producía miles de muertos tanto en niños como entre los adultos.

En Prusia la mortalidad por la tuberculosis ascendía a más de 300 casos por cada 100.000 habitantes y el caso de Prusia no era muy distinto al de otros países de Europa, según reportes.

Historia

La tuberculosis en sus inicios era llamada tisis o consunción, era en esos momentos, contradictoria y el doctor  René Laennec, y luego José Grancher,   entendían que se trataba de una enfermedad no infecciosa, producida por una sola causa, pero con muchas manifestaciones diferentes, que puede afectar a  personas de diferente edad y sexo.

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